viernes, 14 de septiembre de 2012

Crónicas de un Rolero Cebolleta. Capítulo 1: De por qué Rolemaster tiene un lugar especial en mi corazón como pocos otros juegos


Desde hace ya tiempo quería hacer una serie de artículos recordando mi era dorada del rol, de los 15 a los 25 aproximadamente, y por fin decidí empezarlos hace un par de días, tras ver las entradas en el G+ de Wulwaif Ygliakson y Terrax el Maestro que me remitieron al blog La Torre de Ébano, el cual me remitió al blog Petrificación o Polimorfía, donde me enteré que el pdf del HARP estaba por 5$ (si no ha quedado claro, preguntad XD). No pude evitar comprar el juego heredero (muy simplificado, eso sí) del Rolemaster, el juego de Fantasía al que más horas he jugado, y más he disfrutado... Si, y es que en nuestro grupo apenas jugabamos a D&D y nos gustaba más Rolemaster.

En estos momentos habrá gente leyendo esto que se rasgue las vestiduras y me llame de todo. Así que a ver... los fans de D&D pónganse en la cola de la derecha para soltarme dos guarrazos, los fans de Rolemaster a la izquierda para darme un abrazo... A veeeer, Rolemaster a la izquierda... ¿Quiere alguien ponerse a la izquierda, por favor?... ¡Que alguien se ponga en la fila de la izquierda, coño, que no entra nadie más en la de la derecha! XDDDD


Bueno, después de la chorrada, vamos al tema... Nunca tuvimos una denostada lucha entre los defensores de uno y otro juego, ya que en realidad a todos nos gustaba más Rolemaster con sus tablas, y tablas, y tablas, y tablas. Bueno, al final, las tablas que más nos gustaban, como todos supondreis, eran las del Arms Law, tablas de armas y de críticos, ¿para qué quieres más? :-P Eso no quiere decir que no jugásemos a D&D, aunque solo jugamos en Dragonlance, y sobre todo la campaña de Crónicas de la Dragonlance, donde, sí, yo encarnaba a Raistlin y no había ningun kender :-D. No fue hasta muchos años después cuando me enamoré del D&D, con otro master y en Reinos Olvidados (con un hype tremendo tras jugar el/los Baldur's Gate en el ordenador), con nuestra campaña que comenzó en AD&D y continuó en D&D3, protagonizada por mi recalcitrante Paladín, pero esta es otra historia de Rolero Cebolleta que ya llegará a vosotros.


Rolemaster, segunda edición... Una caja, tres libros, Character Law, Arms Law y Spell Law (si, teníamos la edición en inglés mucho antes de que se llegase a traducir), años de diversión... Además llegamos a tener y usar, muchos de los Companion del juego, que no hacían otra cosa que agrandar, y agrandar el juego. Recuerdo que cada uno de los jugadores tenía una fotocopia de la tabla del arma que usaba, y/o de los hechizos que tenía, además de las tablas de los críticos correspondientes... todo ello para intentar facilitar la vida al master. Bastante lentos eran los combates (o no, dependiendo de los críticos) como para que una persona sola se encargase de todas las tablas... Pero aquello cambió el día que me puse a hacer un programa en Delphi para llevar todo el tema de combate.

Lo primero fue hacer OCRs de todas las tablas, y arreglarlas a mano. Una vez hecho esto lo demás fue fácil. Un par de versiones alpha, y comenzamos a jugar con una beta al que fuimos incorporando opciones. Incluso pusimos la opción de que el ordenador generase las tiradas abiertas de 100, y calculase el daño, los críticos, y la resolución del combate, pero aquello no era lo mismo. Tirar el 1d100 era necesario, sino no parecía que estabamos jugando a rol :-) También ya en la última versión, añadimos una opción para el master donde podía 'crear' PNJs y asociarlos a los combates para que éste no tuviese que llevar ni siquiera la cuenta de PVs de los enemigos, y se centrase en la historia y la narración. Poco duró aquello... tras tanto trabajo poco a poco dejamos Rolemaster y nos metimos de lleno en Reinos Olvidados como única ambientación de fantasía, aunque tuvimos un importante affaire con Rune Quest del que ya hablaremos otro día. Como comentó mi buen amigo Aitor alias Grefo, "la lucha entre los defensores de RQ y D&D es como el Madrid-Barça", "y el rolemaster, ¿donde queda?" le pregunto, a lo cual me responde "nah eso es para locos, sería como el Athletic de Bilbao" XDDDD (Si, también soy aficionado al Athletic... si es que lo tengo todo)

Belholder, mi monstruo favorito de D&D
Creo que la llegada de la nueva hornada de juegos de rol "para adultos" como Vampiro y todo el Mundo de Tinieblas, Kult, Cyberpunk (ambientado en el mundo de Blade Runner para nosotros) y demás fue lo que acabó rematando a Rolemaster junto a su complejidad. También es que éramos mucho más "molones" al jugar a juegos de rol serios y dejarnos de paparruchadas de espaditas, y elfos y tal... Teníamos veintipocos años ¿qué esperáis?, bastante que seguimos jugando a rol, intermitentemente mientras salíamos los viernes y los sábados intentando ligar con alguna tía, aunque lo unico me pillasemos fuera alguna que otra cogorza, y algún que otro resfriado, XDDDDDD.

Ahora me rio de aquella actitud y disfruto de cualquier partida de rol, desde mi adorado Aventuras en la Marca del Este, o Llamada/Rastro de Cthulhu, a Dark Heresy, Leyenda de los cinco anillos, Esoterroristas, Mundo de Tinieblas y lo que se me ponga por delante siempre que esté en buena compañía.

Para terminar solo quiero comentaros cómo en estos momentos mi sentimientos enfrentados entre D&D y Rolemaster son totalmente opuestos a los de tantos años atrás. Tras hojear el HARP, me entraron ganas de dirigirlo, o de jugarlo, pero se fueron en breve. Me di cuenta de que prefiero dirigir y jugar AelMdE que Rolemaster, pero sin ningún tipo de duda. Al final, este pdf de HARP, será carne de LULU, y se quedará en mi estantería como mero objeto de coleccionismo. Es una pena, sí, pero me conformo con jugar a unos pocos juegos, y al menos jugar a algo, y no dispersarse con miles de juegos sin cerrar ninguna partida.